Wrong Number
-Aló?
-Aló.
-Diga.
-Señor, lamento decirle que su madre ha muerto.
-¿¡Qué?!
-Ésta mañana. De un tumor cerebral. Vaya de inmediato a su casa, le estamos esperando.
-Un momento, ¿Quién es usted, que…?
El telefono sonaba muerto. Habían colgado.
Carajo, se murió mi mamá, pensaba. Y mientras me hacía el quinto café de esa tarde pensaba en todos mis buenos momentos de la infancia. Mi madre corriendome a golpes con la escoba, gritandome por entrar a la casa mientras llovía y yo estaba en el pórtico y lloraba, empapado, mientras mi madre gritaba.
Quizá es mejor que se haya muerto.
Y entonces la recordé cuando era buena conmigo. Cuando me daba una galleta antes del almuerzo si prometía no darle a papa. O limpiando el retrete el día que llegué a casa despues de mi primera borrachera. Me sorprendió que no me golpeara brutalmente. En vez de eso me miraba con ternura como si siempre hubiese esperado esto, como si esto hubiese sido exactamente lo que ella deseaba cuando decidió no abortarme. Y entonces pienso que no está bien que se haya muerto. Que quizá era una buena madre despues de todo.
Salgo temprano del trabajo y compro un ramo de rosas rojas, brillantes. Trato de recordar de quién era la voz en el telefono. ¿Era de Pepe?, ¿De Juan, el jardinero?, ¿De Anabelle, la amiga de póker de mamá?. En mis disgreciones mentales empiezo a conducir mas rapido y atropello a un par de palomas, lo que me da dos minutos para pensar en la fragilidad de la vida antes de llegar a casa si sigo a esta velocidad promedio.
Bajo corriendo del auto, pero no veo a nadie por ahí. Ningún auto estacionado, ningún mirón, ninguna ambulancia, nada.
La ansiedad me consume. Busco las llaves con desesperación. Al tercer intento abro la puerta y la pequeña sala de estar que recibe mi casa se ilumina. Por fin podré botar todos esos muebles de mierda. Vuelvo a recordar a mi madre golpeandome. Golpeandome. Golpeandome. Con sus botas militares. Golpeandome. Gritando. La escoba. La escoba. La escoba. La escoba…
- Pedrito, en nombre de dios, ¿¡¿¡¿Qué carajo estas haciendo?!?!?!
Mi madre. Viva. Llega bajando la escalera en su bata china. Y lo primero que ve es a su único hijo haciendo jirones su sillón de toda la vida, rodeado de sangre, vidrios rotos y excremento. Los vinilos de ABBA trizados, desparramados por la sala.
-Creí que era un ladrón. ¡¿Qué coño te pasa?!
Era un telefono equivocado. El muy cabrón. CABRÓN.

